Iglesias de Chiloé

       Construidas enteramente de madera, las iglesias de Chiloé constituyen un ejemplo único de la arquitectura religiosa en Latinoamérica. Son representativas de una tradición arquitectónica iniciada por los predicadores itinerantes jesuitas en los siglos XVII y XVIII. Tras haber sido continuada y enriquecida por los franciscanos en el siglo XIX, esa tradición perdura todavía en nuestros días. Además de ilustrar la riqueza cultural del archipiélago de Chiloé, estas iglesias atestiguan la lograda fusión de la cultura y las técnicas indígenas con las europeas, la perfecta armonización de su arquitectura con el paisaje y al entorno físico, y la perdurable continuidad de los valores espirituales las comunidades isleñas. (UNESCO/BPI)




       

Un poco de historia sobre la isla Chiloé y la construcción de sus hermosas capillas.



       A mediados de 1500 colonos españoles se asentaron en la isla de Chiloé, antiguamente habitada por chonos y huilliches. Junto a estos primeros colonizadores, sacerdotes franciscanos y mercedarios fueron recorriendo la Isla Grande y las demás islas cercanas, para evangelizar a la población.

        Pero fue en 1608, con las misiones jesuitas, cuando el sistema de evangelización tuvo un mayor orden y desarrollo. El sistema de esta orden religiosa trabajó en la denominada “misión circulante”, que consistía en visitas de grupos de sacerdotes que anualmente permanecían un corto lapso de tiempo en las diversas localidades. Para esto establecieron capillas, y al irse a otra localidad dejaban un laico especialmente preparado, denominado “fiscal” para que atendiera espiritualmente a la comunidad. Estas aportaban con materiales y mano de obra para la construcción misma de las capillas.

        El estilo de las capillas pasó a ser muy particular, ya que fue el resultado de los conocimientos jesuitas y de los materiales y conocimientos lugareños, principalmente la madera, no existiendo precedentes en España para estas construcciones. Posteriormente con la expulsión de los jesuitas de las tierras americanas, fueron los franciscanos quienes continuaron con la misión evangelizadora.

        La población chilota y sus iglesias, por consiguiente, se encuentran en lado este del Archipiélago, ya que las condiciones climáticas son mejores que las del sector oeste. Lo común que poseen estas iglesias es que en su mayoría se encuentran cercanas a la costa, contando con un resguardo montañoso hacia el norte y orientando su puerta de entrada hacia el sur, para así protegerse de las lluvias. Otra característica típica de ellas es que logran un buen aprovechamiento de los recursos naturales, a la vez que mantienen un diálogo con el paisaje. Se constituyen como un volumen horizontal techado a dos aguas y posee una torre-fachada simétrica, que es el lugar donde se colocan las campanas y la cruz. Además de ser una guía para los navegantes, frente a cada iglesia se encuentra una explanada en la cual en algunas se ha creado una plaza y en otras sólo existe una delimitación, y esta explanada va acorde con el tamaño de la iglesia y con la trascendencia de la fiesta religiosa.

        La más antigua de las iglesias chilotas que se mantiene en pie data aproximadamente de 1740 y se encuentra en plaza de Achao. Sus materiales fueron maderas de alerce y ciprés y en vez de clavos se utilizaron tarugos. Sus muros están revestidos con tejuelas de madera de alerce.

        Una de las fiestas más importantes del Archipiélago es la de Jesús Nazareno, patrono de la Caguach, isla donde se realiza esta ceremonia. Se celebra el 30 de agoto y el tercer domingo de enero. Los orígenes de la fiesta se remontan a 1778, cuando cinco comunidades de la isla decidieron venerar con especial devoción la imagen de Jesús Nazareno, fabricada en España y llevada a Caguach por el franciscano Fray Hilario Martínez. En 1919 un incendio destruyó la capilla original, pero la imagen pudo ser rescatada. Para 1925, las comunidades terminaron el templo actual.

        De las 60 iglesias que existen en la isla, no hay más de 10 km. de distancia entre cada una, y dentro de la denominada Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, 16 son Patrimonio de la Humanidad, estas son las iglesias de Achao, Nercón, Vilpulli, San Juan, Quinchao, Aldachildo, Chonchi, Dalcahue, Castro, Ichuac, Tenaún, Caguach, Rilán, Detif, Colo y Chelín.

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Iglesias de Chiloé


IGLESIAS DE CHILOE


Iglesias de Chiloé



       
       Las iglesias de Chiloé son templos de madera construidos en el archipiélago de Chiloé, en la zona Sur de Chile, de acuerdo a un esquema tradicional que se considera perteneciente a una escuela de arquitectura. Las construcciones más antiguas todavía en pie datan de mediados del siglo XVIII y las más recientes, del primer tercio del siglo XX. De ellas, un conjunto de dieciséis es considerado Monumento Histórico Nacional de Chile y, desde el año 2000, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Historia

        Desde el siglo XVII, los religiosos encargados de la evangelización de las islas fueron los jesuitas, quienes establecieron un sistema llamado Misión circular para hacerse cargo de todas las comunidades evangelizadas. La Misión circular duraba 8 meses y significaba recorrer en total unos 4000 km en dalca y a pie, pero como debían visitar más de 80 sectores y hacer frente a las adversidades del clima, la estadía en cada capilla duraba sólo un par de días y durante el resto del año la vida religiosa quedaba a cargo del fiscal. En los primeros años de la evangelización, las iglesias eran construcciones rústicas con techo de paja.

        Por la necesidad de contar con más sacerdotes, la Compañía solicitó al Rey que se permitiera la presencia de jesuitas de nacionalidad diferente a la española. La solicitud fue aceptada y llegaron frailes procedentes de diferentes partes de Europa, sobre todo de Baviera, Hungría y Transilvania. Estos sacerdotes extranjeros fueron los que durante el siglo XVIII dieron impulso a la construcción de iglesias más perdurables que sus antecesoras. Ellos aportaron los diseños, inspirados en las iglesias de sus países, y parte de las técnicas de construcción. Por su parte, los carpinteros chilotes aportaron la mano de obra, los materiales y técnicas propias, muchas de las cuales estaban inspiradas en la construcción de navíos.

        Después de la expulsión de los jesuitas, en 1767, la labor misionera quedó a cargo de los franciscanos; sin embargo, la construcción de templos siguió manteniendo los modelos iniciales y se creó una tradición arquitectónica mantenida a lo largo de tres siglos, llamada Escuela chilota de arquitectura religiosa en madera. Esta tradición evolucionó a través de los años, pasando de un estilo inicial muy adornado a otro, a mediados del siglo XIX, mucho más sobrio, que poseen cierta semejanza con el barroco y el neoclásico europeos.

        A esta escuela pertenecen entre 60 y 150 de las más de 400 iglesias repartidas por el archipiélago. Algunas, como la de Quilquico, no han resistido el paso del tiempo y han caído o han debido ser demolidas, pero otras se han mantenido en pie por casi 300 años y son algunas de las construcciones en madera más antiguas que quedan en pie en el planeta. La necesidad de preservarlas hizo que 16 de ellas fueran declaradas Monumento Nacional y que en 1993, la Fundación Cultural Amigos de las Iglesias de Chiloé postulara a estos 16 templos como candidatos para ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Fueron declaradas como tales 14 de ellas en el año 2000, extendiéndose la inscripción a las 2 restantes (iglesias de Chelín y Caguach) al año siguiente.

        Estructura

        Las iglesias chilotas siguen una estructura básica común con variaciones menores según la zona geográfica o la época de construcción. El edificio tiene forma rectangular con un techo a dos aguas y ocasionalmente a tres. La fachada usualmente está en el lado este y frente a ella hay una explanada para las procesiones. En los lugares de mayor población esta explanada ha pasado a ser la plaza del pueblo. La fachada consta de un pórtico adornado con arcos falsos y una torre con campanario en la parte superior. El número usual de arcos es cinco, pero algunas iglesias no los tienen y otras tienen siete o nueve. Entre el pórtico y las puertas hay un espacio para guarecerse de la lluvia. La torre suele ser de forma octogonal, de dos o tres cuerpos y en algunos casos posee un ábside. El interior está formado por tres naves, separadas por corridas de pilares. Sobre el pórtico hay un espacio para el coro. Usualmente la nave central tiene el techo cóncavo, a semejanza del fondo de un bote. Algunas de las iglesias conservan el púlpito.

        Materiales

        La madera usada para construir estas iglesias proviene del bosque chilote o de los bosques de la provincia de Palena. Las vigas, los pilares y la madera de revestimiento interno son de maderas duras y resistentes a la humedad, como las del ciprés, el coigüe o el mañío. Para unir las porciones más grandes se usaron tarugos de madera de luma; sin embargo, no es cierta la creencia difundida en el resto de Chile de que las iglesias chilotas no contienen clavos en su construcción pues todas los tienen en sus pisos y en su revestimiento exterior. En el exterior de las iglesias, predominan los revestimientos de tejuelas de alerce, aunque también se usaron tablas machihembradas en los costados y láminas de zinc en los techos.

        Localización

        Geográficamente, de las dieciséis iglesias, nueve están en la costa oriental de la Isla Grande, tres en Lemuy, dos en Quinchao, una en Caguach y una en Chelín. Si se consideran las divisiones administrativas, todas ellas están en la provincia de Chiloé y de norte a sur se reparten por comuna como sigue: la iglesia de Colo en Quemchi, las de Tenaún, San Juan y Dalcahue en Dalcahue, las de Caguach, Achao y Quinchao en Quinchao, las de Castro, Nercón, Rilán y Chelín en Castro, las de Vilupulli y Chonchi en Chonchi y las de Aldachildo, Ichuac y Detif en Puqueldón.

       Distribución de las Iglesias de Chiloé
enumeradas de acuerdo a su código patrimonial

971-001
Iglesia de Achao
Ubicacion:Quinchao
971-002
Iglesia de Quinchao
Ubicacion:Quinchao
971-003
Iglesia San Francisco
Ubicacion:Castro
971-004
Iglesia de Rilán
Ubicacion:Castro
971-005
Iglesia de Nercon
Ubicacion:Castro
971-006
Iglesia de Aldachildo
Ubicacion:Puqueldon
971-007
Iglesia de Ichuac
Ubicacion:Puqueldon
971-008
Iglesia de Detif
Ubicacion:Puqueldon
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
UNESCO World Heritage Churches of Chiloe
971-009
Iglesia de Vilupulli
Ubicacion:Chonchi
971-010
Iglesia de Chonchi
Ubicacion:Chonchi
971-011
Iglesia de Tenaún
Ubicacion:Dalcahue
971-012
Iglesia de Colo
Ubicacion:Quemchi

971-013
Iglesia de S Juan
Ubicacion:Dalcahue

971-014
Iglesia de Dalcahue
Ubicacion:Dalcahue

971-015
Iglesia de Chelín
Ubicacion:Castro

971-016
Iglesia de Caguach
Ubicacion:Quinchao

       
Escuela chilota de arquitectura religiosa en madera

       
       La Escuela chilota de arquitectura religiosa en madera es una tipología artístico-arquitectónica que combina de manera original tanto la tradición centroeuropea de la torre-fachada como la latina de la planta basilical, y que se desarrolla en el archipiélago de Chiloé a partir del siglo XVII alcanzando su forma madura a mediados del siglo XIX con la consolidación de su elemento característico: la torre fachada con variaciones relativas a la dimensión, composición y ornamentación,teniendo dentro de sus principales exponentes a las 16 iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
       
Origen
       
       Esta escuela representa un estilo artístico-arquitectónico de tipo ecléctico3 que comienza a configurarse con la instauración del sistema de misiones circulares por parte de los jesuitas en el siglo XVII, y que dan pie a la formación de pequeños puntos de apoyo (costeros principalmente) donde se habrían de construir capillas,4 la base sobre la que se asentaría la tradición arquitectónica desarrollada posteriormente,5 otorgándoles una especifidad artístico-religiosa complementada con diversos ornamentos, muchos de los cuales configurarían posteriormente la llamada Escuela chilota de imaginería.
        Durante el siglo XVIII, muchas de las construcciones existentes son transformadas y/o reconstruidas con la llegada a las islas de misioneros provenientes de lugares como Baviera, Hungría y Transilvania, con el fin de alzarlas como construcciones perdurables, basándose no sólo en la arquitectura y técnicas constructivas de sus países, sino que también en los modos de vinculación a la arquitectura preexistente insular de la población indígena, y las técnicas propias del archipiélago
        Se observa en esta escuela un esfuerzo por trasladar formas, estructuras y ornamentación desde modelos dignos de imitación (construidos originalmente con otros materiales) para poder traducirlos en una versión en madera;4 8 testificándose en sus construcciones tanto las habilidades de los constructores, como su capacidad para moldear y maximizar el uso de los recursos naturales disponibles, siendo el ciprés y el alerce las materias primas fundamentales. Por ejemplo, para el caso de la Iglesia de Achao, el exponente más antiguo, algunos autores indican que se aprecia un estilo arquitectónico derivado del rococó germánico utilizado en algunas iglesias y capillas presentes en Múnich, Tirol y Einsiedeln (Suiza)


Nave central de la Iglesia de Achao que dataría de 1740, referente más antiguo que se conserva.
Fuente:es.wikipedia.org


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